CEBOLLEROS AFECTADOS POR LLUVIAS DE FEBRERO EN NATÁ Y PENONOMÉ SIGUEN A LA ESPERA DE INFORMES

Unos 23 productores de cebolla siguen a la espera de los resultados de un informe técnico tras las inundaciones a sus cultivos en las zonas de Natá y Penonomé, producto de la crecida del Río Grande el pasado mes de febrero. La mayoría de los cultivos estaban en etapa vegetativa, sin embargo, al haber sido dos las crecidas, la posibilidad de supervivencia es indeterminada.

Por el momento, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, brinda seguimiento a estos productores, cuyas técnicas se dividen entre goteo (unos 3) y por cama hundida o método tradicional (los 20 restantes).

Aristides Aguirre, jefe de Agencia de Natá, explicó que, aunque en la mesa agroclimática se les advirtió a los productores que las lluvias en esta temporada podrían superar los 175 milímetros de enero a abril, las crecidas de los ríos no se podían prever en magnitud.

Explicó que la primera crecida del Río Grande el 6 de febrero, afectó significativamente a los productores de la cuenca baja, pues está completamente sedimentada y deforestada, y que en primera instancia no hubo arrastre ni impregnación de lodo y había más posibilidad de darle seguimiento.

Sin embargo, el jefe de agencia destacó que la segunda crecida del río, entre el 17 y 18 de febrero, fueron las acrecentaron el problema y disminuyeron las posibilidades de éxito en el cultivo.

El jefe de agencia aseguró que solo los agentes que brindaron el financiamiento para los cultivos son quienes tomaran la decisión de seguir o no con la labor.

La situación de estos productores es más preocupante aún porque la mayoría no contaban con seguro de protección, por lo que el Ministerio analiza qué posibilidades hay de apoyarles.

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