Canción actual

Título

Artista


 

Escrito por el 7 de agosto de 2026

ESTUDIANTES DE LA UTP PRESENTARON PROYECTOS INNOVADORES EN LA JORNADA DE INICIACIÓN CIENTÍFICA 2026

Evaluar carreteras con drones, optimizar la recolección de basura mediante tecnología digital, detectar cortocircuitos sin utilizar cámaras térmicas y determinar las condiciones estructurales de un muelle fueron algunas de las investigaciones presentadas por estudiantes durante la fase final institucional de la Jornada de Iniciación Científica (JIC) UTP 2026.

La actividad reunió el viernes 7 de agosto, en el Centro Regional de Coclé a 314 estudiantes de los siete Centros Regionales y las seis Facultades del Campus Central Dr. Víctor Levi Sasso, quienes presentaron 118 proyectos de investigación en diferentes áreas del conocimiento.

Carlos Alberto Medina Cerrud, director nacional de Investigación de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), explicó que esta fue la duodécima edición institucional de la JIC, una iniciativa que surgió inicialmente como un proyecto desarrollado en un salón de clases del Centro Regional de Veraguas y que posteriormente fue institucionalizada hasta adquirir alcance nacional.

Medina Cerrud explicó que el objetivo principal de la jornada era formar a los estudiantes en investigación, enseñándoles metodologías para identificar problemas y desarrollar soluciones aplicables a las comunidades, las regiones y el país.

Entre los proyectos presentados estuvo una investigación desarrollada por Carlos Ortiz, estudiante del Centro Regional de Chiriquí, quien junto a su equipo evaluó dos métodos para determinar las condiciones de una carretera: el tradicional PCI y el método fotogramétrico mediante el uso de drones.

Ortiz explicó que el método tradicional requería realizar las mediciones directamente en campo, utilizando herramientas como cinta métrica y odómetro para determinar distancias, profundidades y características de los daños existentes en la vía.

En cambio, el método fotogramétrico utilizó un dron DJI que realizó un vuelo a 50 metros de altura para evaluar un tramo de aproximadamente 250 metros. Mediante una nube de puntos y el uso de GPS con puntos georreferenciados, los estudiantes compararon los resultados obtenidos con ambos métodos.

El estudiante explicó que ambos procedimientos alcanzaron una precisión de nivel milimétrico, pero destacó que el uso de drones podría mejorar considerablemente la eficiencia de estas evaluaciones, reducir el tiempo de trabajo y, sobre todo, disminuir los riesgos para las personas encargadas de inspeccionar las carreteras.

Otra de las investigaciones fue presentada por Darwin Ricardo Álvarez, de la Facultad de Ingeniería Eléctrica del Campus Central, quien desarrolló un sistema de gestión de residuos sólidos basado en un gemelo digital y autonomía solar.

El proyecto consistió en un tanque de basura inteligente capaz de recopilar información en tiempo real, como el nivel de llenado y la temperatura, y transmitir esos datos a una representación virtual del dispositivo.

De acuerdo con Álvarez, la tecnología permitiría conocer remotamente las condiciones de una flota de tanques y utilizar esa información para optimizar las rutas de los camiones recolectores.

El estudiante explicó que la propuesta podría ser aplicada en cualquier ciudad, ya que uno de los principales requerimientos sería contar con conexión a internet, condición que podría resolverse mediante el uso de módems.

También llamó la atención un prototipo desarrollado por Gian Salerno, junto a sus compañeros Juan Mendoza y Luis Polanco, de la Facultad de Ingeniería Eléctrica, diseñado para detectar cortocircuitos en sistemas eléctrico residenciales e industriales.

 

A diferencia de las cámaras termográficas, que identifican los puntos de falla mediante el calor, el dispositivo desarrollado por los estudiantes detectaba las ondas electromagnéticas generadas por un cortocircuito.

Salerno explicó que el prototipo tenía un costo aproximado de 70 a 74 dólares, mientras que una cámara termográfica utilizada para este tipo de inspecciones podía alcanzar precios de hasta 10 mil dólares.

El proyecto había requerido aproximadamente un año y medio de investigación y, según sus desarrolladores, podría utilizarse como una herramienta de mantenimiento preventivo para sistemas eléctricos y contribuir a evitar incendios provocados por fallas eléctricas.

Otra investigación correspondió a Sara Ortega, estudiante procedente de Panamá, quien presentó un estudio sobre la evaluación estructural de la durabilidad del muelle del Mercado de Mariscos mediante ensayos no destructivos.

El objetivo de la investigación fue determinar las condiciones en las que se encontraba la estructura sin necesidad de realizar procedimientos que provocaran daños en el concreto.

Para realizar la evaluación, los estudiantes utilizaron equipos de ultrasonido para analizar la durabilidad del concreto y pruebas de resistividad eléctrica para determinar las condiciones del acero y su posible exposición al agua salina.

Los resultados indicaron que el muelle se encontraba en buenas condiciones y que el concreto presentaba características favorables. Sin embargo, los estudiantes recomendaron realizar ensayos fisicoquímicos adicionales para complementar la evaluación.

Estos proyectos formaron parte de los 118 trabajos sometidos a evaluación por un panel de expertos del sector académico e investigativo, mediante presentaciones en formato de pósteres científicos.

Como resultado del proceso fueron seleccionados 44 proyectos para avanzar a la fase nacional, de los cuales 26 correspondieron al área de Ingeniería, 10 a Ciencias Sociales y Humanísticas, cinco a Ciencias Naturales y Exactas y tres a Ciencias de la Salud.

Medina Cerrud destacó que el valor de la Jornada de Iniciación Científica no se limitaba a preparar futuros investigadores, sino que también permitía desarrollar capacidades útiles para cualquier profesión, entre ellas el pensamiento crítico, la identificación de problemas, la búsqueda de soluciones y la actualización tecnológica.

La fase nacional contará con la participación de proyectos de diferentes universidades del país y será patrocinada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), mientras que la UTP tendrá a su cargo buena parte de la organización y logística.

En la competencia nacional se contemplaron premios para los tres primeros lugares de cada categoría, con montos aproximados de 7 mil, 3 mil y 2 mil dólares, respectivamente. Estos recursos podrían ser utilizados para continuar las investigaciones, participar en conferencias, realizar ponencias o adquirir equipos para los laboratorios.

La Jornada de Iniciación Científica se desarrolla anualmente y busca convertir las ideas surgidas en las aulas universitarias en proyectos capaces de aportar soluciones concretas a problemas tecnológicos, ambientales, sociales y de infraestructura.


Opiniones

Deja un comentario

Para comentar debes identificarte