DARÍO FERNÁNDEZ ALZAMORA
Apartados del resto de la provincia y olvidados por las autoridades gubernamentales, así viven los residentes de las comunidades de Quebrada Grande y de Vallecito en el corregimiento de Candelario Ovalle, (antes pertenecientes a Chiguirí Arriba), en el norte del distrito de Penonomé, en una zona limítrofe con el distrito de Capira en la provincia de Panamá Oeste.
Estas dos comunidades, consideradas de difícil acceso, están ubicadas dentro del panorama del denominado Plan Colmena que lleva adelante el Gobierno Nacional, y que es la apuesta del presidente Laurentino Cortizo para atacar la pobreza multidimensional en todas sus formas, pero lamentablemente no ha podido impactar a las familias residentes en estos sectores, debido quizá, a lo dificultoso que resulta el acceso a esos lugares.
María Chirú, residente de la comunidad de Quebrada Grande, indicó que hasta el momento, no han recibido el apoyo del Plan Colmena en sus comunidades, y solo les entregaron unas mochilas con el nombre del proyecto hace dos años atrás, insistiendo en que lo que ellos necesitan es apoyo real por parte de las instituciones involucradas en este plan, ya que hay quienes viven en extrema pobreza y hay mucha desnutrición en los niños del sector.
Aseguró que el apoyo para el alimento de las escuelas solo llegó una vez durante el año pasado, y si no es por los padres de familia quienes tuvieron que buscar para la alimentación de los estudiantes, el comedor no tendría que ofrecerles a los jóvenes.
En cuanto a viviendas, dijo que tampoco se recibe ayuda por parte del Gobierno, por lo que hay mucha necesidad de personas que viven en condiciones precarias a las que se les mete el agua a sus casas cada vez que llueve.



