La joven investigadora panameña Joisleen Ramírez, estudiante de doctorado de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), fue galardonada con el Premio Juvenil Global Bioenergy Partnership (GBEP) 2026, un reconocimiento internacional que distingue a jóvenes científicos por desarrollar soluciones innovadoras en el campo de la bioenergía. El premio también le permitió presentar su proyecto ante expertos y representantes de diversos países.
La investigación de Ramírez se enfoca en transformar residuos agrícolas, como el bagazo de caña de azúcar, el arroz y otros granos, en biocombustibles más limpios para sectores como la aviación y el transporte marítimo. El proyecto fue desarrollado junto al Dr. Arthur James y cuenta con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

La iniciativa busca convertir desechos del campo en fuentes de energía sostenible, reduciendo la contaminación y aportando alternativas frente al cambio climático. Además, plantea soluciones que podrían implementarse a gran escala en Panamá, fortaleciendo el aprovechamiento de la biomasa agrícola y promoviendo una producción energética más limpia.
Como parte del reconocimiento, Ramírez presentó su investigación durante la Décimo Tercera Semana de Bioenergía de GBEP, celebrada en Ciudad de Panamá. En la primera fase del proyecto se desarrollaron procesos para producir biochar, etanol y otros compuestos de uso industrial, además de evaluar el potencial energético del bagazo de caña mediante pruebas de laboratorio.
La investigación también ha generado una publicación científica indexada en IEEE, una colaboración con la Università di Napoli y el diseño de un innovador bioreactor con potencial de patente. En la siguiente etapa se espera validar los resultados obtenidos, concluir el desarrollo del equipo y avanzar en la protección de esta innovación.
Desde la Senacyt destacaron que este reconocimiento refleja el talento de la juventud panameña y el impacto de la inversión en ciencia y tecnología. Asimismo, señalaron que el proyecto fortalece la Estrategia Nacional de Bioeconomía al demostrar que los residuos agroalimentarios pueden convertirse en una oportunidad para impulsar la seguridad energética, generar valor agregado y posicionar a Panamá como referente regional en biocombustibles sostenibles.



