Escrito por DARIO FERNANDEZ el 19 de octubre de 2026
FAMILIAS DE POZO AZUL, EN CHIGUIRÍ DE ARRIBA, CLAMAN POR AYUDA TRAS PERDER SUS VIVIENDAS POR EL TERREMOTO
Grietas en las paredes, columnas afectadas y viviendas que amenazan con desplomarse es parte de la realidad que enfrentan familias de la comunidad de Pozo Azul, en el corregimiento de Chiguirí de Arriba, al norte de Penonomé, luego del terremoto del pasado 9 de octubre.
Entre los afectados está Osman Martínez, cuya vivienda presenta desniveles, grietas y señales de hundimiento del terreno, una situación que obligó a su familia a abandonar el inmueble por razones de seguridad y trasladarse temporalmente a la casa de un familiar, mientras esperan una evaluación que determine si pueden volver a ocuparla.

El residente explicó que, aunque a simple vista la estructura parece estar en buenas condiciones, al acercarse se observan los daños en las paredes y columnas, además del movimiento del terreno sobre el que está construida.
Otro caso es el de Fulgencio Gil, quien se dedica a la agricultura y llevaba 23 años viviendo en su casa. Cuando recibió la noticia de que su vivienda había sufrido daños, regresó al lugar y encontró la estructura destruida, con los bloques esparcidos por el suelo.
Gil recordó con tristeza el momento en que llegó a su hogar y vio cómo se había perdido el esfuerzo de tantos años. Agradeció que ninguno de sus familiares estuviera dentro de la vivienda cuando ocurrió el sismo y pidió ayuda para conseguir un techo seguro para él y sus hijos.
Las afectaciones en Pozo Azul mantienen a varias familias en la incertidumbre, mientras esperan respuestas y asistencia para reconstruir sus hogares. Para quienes lo perdieron todo o temen que sus viviendas colapsen, la prioridad es recuperar un lugar seguro donde vivir y comenzar de nuevo después de una tragedia que difícilmente olvidarán.


