Escrito por DARIO FERNANDEZ el 19 de octubre de 2026
VIVIENDAS CON PAREDES RAJADAS Y ESTRUCTURAS DEBILITADAS DEJAN DAMNIFICADOS EN SAGREJÁ DE PENONOMÉ
Paredes agrietadas, estructuras debilitadas y viviendas que ya no ofrecen condiciones seguras para vivir es parte de la realidad que enfrentan varias familias de la comunidad de Sagrejá, en el corregimiento de Penonomé, tras el terremoto del pasado 9 de octubre.
Durante un recorrido por distintos sectores de esta comunidad, conocimos los testimonios de residentes que ahora temen permanecer en sus hogares y solicitan apoyo para reparar los daños ocasionados por el movimiento sísmico.
Una de ellas es Nimia Rojas, una adulta mayor cuya vivienda presenta daños internos que, según explicó, no se aprecian fácilmente desde el exterior. Una de las paredes quedó tan debilitada que se mueve con solo tocarla, por lo que pidió ayuda para conseguir materiales de construcción, principalmente cemento y varillas, debido a las dificultades económicas que enfrenta.
En el sector de San Francisco, Abraham Lorenzo también resultó afectado. El residente relató que acababa de regresar de buscar a una niña en la escuela cuando sintió el movimiento sísmico, mientras su esposa se encontraba dentro de la vivienda. Según contó, la fuerza del temblor lo tomó por sorpresa y tuvo que reaccionar rápidamente para ponerla a salvo.

La preocupación también alcanza a Celmira Hernández, residente de la barriada El Milagro, cuya casa de quincha quedó afectada por el sismo. Aunque la estructura permanece en pie, la vivienda presenta daños que la convierten en un lugar inseguro para dormir. La residente aseguró que le duele tener que abandonar su hogar, pero reconoce que debe priorizar su vida y la de sus hijos.

En San Francisco también encontramos a Rosa Sánchez, quien se encontraba en su vivienda junto a sus familiares cuando ocurrió el terremoto. Ante el movimiento, salieron hacia un área despejada, lejos de los árboles, donde permanecieron en un campamento improvisado. En la casa viven diez personas y, según relató, les han indicado que deben desalojarla debido a que las paredes se encuentran debilitadas.

Estas familias forman parte de los hogares afectados por el terremoto en el distrito de Penonomé. Aunque algunas han recibido ayuda humanitaria y atención médica, su principal preocupación ahora es contar con viviendas seguras y obtener los materiales o el apoyo necesario para reconstruir sus hogares.
Mientras esperan respuestas, los residentes de Sagrejá intentan sobreponerse a las consecuencias de un sismo que no solo dejó daños materiales, sino también temor e incertidumbre sobre dónde podrán vivir con seguridad.